En Perú, hace poco, las madres de PANDILLEROS encarcelados, realizaron una manifestación, exigiendo los "DERECHOS" de sus hijos. Acá está la respuesta de una madre ciudadana, hacia la madre que protestaba...
DE MADRE A MADRE:
Vi tu enérgica protesta delante de las cámaras de TV, en la reciente manifestación en favor de la reagrupación de presos y su transferencia a cárceles cercanas a sus familiares, y con mejores prestaciones.
Vi cómo te quejabas de la distancia que te separa de tu hijo, y de lo que supone económicamente para tí, ir a visitarlo como consecuencia de esa distancia.
Vi también toda la cobertura mediática que dedicaron a dicha manifestación, así como el soporte que tuviste de otras madres en la misma situación y de otras personas que querían ser solidarias contigo, y que contabas con el apoyo de algunas organizaciones y sindicatos populistas, comisiones pastorales, órganos y entidades en defensa de los derechos humanos, ONGs etc. etc.
Yo también soy madre y puedo comprender tu protesta e indignación.
Enorme es la distancia que me separa de mi hijo.
Trabajando mucho y ganando poco, idénticas son las dificultades y los gastos que tengo para visitarlo. Con mucho sacrificio sólo puedo visitarlo los domingos, porque trabajo incluso los sábados para el sustento y educación del resto de la familia.
Felizmente, también cuento con el apoyo de amigos, familia, etc.
Si aún no me reconoces, yo soy la madre de aquel joven que se dirigía al trabajo, con cuyo salario me ayudaba a criar y mandar a la escuela a sus hermanos menores, y que fue asaltado y herido mortalmente a balazos disparados por tu hijo.
En la próxima visita, cuando tú estés abrazando y besando a tu hijo en la cárcel yo estaré visitando al mío y depositándole unas flores en su tumba, en el cementerio.
¡Ah! Se me olvidaba: ganando poco y sosteniendo la economía de mi casa, a través de los impuestos que pago, tu hijo seguirá durmiendo en un colchón y comiendo todos los días. O dicho de otro modo: seguiré sosteniendo a tu hijo malhechor.
Ni a mi casa, ni en el cementerio, vino nunca ningún representante de esas entidades (ONGs), que tan solidarias son contigo, para darme apoyo ni dedicarme unas palabras de aliento.
¡Ni siquiera para decirme cuáles son MIS DERECHOS!
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viernes, 10 de septiembre de 2010
viernes, 19 de marzo de 2010
A UNA FUTURA MADRE
Futura mamá:
Ayer te vi cuando subiste a la movilidad en que yo iba, hablabas con una amiga por teléfono y le exponías tus dudas sobre tu maternidad. Le hiciste una pregunta en el momento que me bajé, y quedó martillando en mi cerebro, por eso te la contesto en esta carta, con la esperanza de que algún día la leas.
Preguntabas: ¿Es dificil ser madre?
Esa pregunta nos la hacemos miles y miles de madres primerizas, en este siglo o en los anteriores. Pero la respuesta no puede venir de terceros, ya que muchas te dirán, no es difícil, otras dirán sí es difícil. La respuesta solo tú la llegas a tener, luego de tu primera experiencia.
No existe una escuela de padres que te enseñe sobre los sentimientos que se te agolpan día a día, o sobre las dudas y temores que se te presentan acerca de la salud tanto física como mental de tu bebé, ¿será sano? ¿estará completo? ¿sus ojos están bien? ¿oirá bien? Todo eso nunca lo sabrás por anticipado, ya que solo Dios sabe como será. Por eso, mi consejo es no atormentarte, debes seguir tu vida presente, alimentarte, ir a los controles médicos y vivir el día. Aunque tú no lo creas, el momento en que nace, es como si Dios te aumentara los sentidos e intuitivamente empiezas a actuar como madre.
Ten por seguro que cometerás algunos errores de vez en cuando ya que no eres perfecta, nadie lo fue ni lo es, todas aprendimos a actuar instintivamente.
Cuando ya todo está encaminado, es decir que ya conoces las rutinas de tu bebé, entonces sientes que es fácil ser mamá. Pero luego ya empiezan a crecer y cada año existe o aparece una nueva "variante", y nuevamente te asaltarán las dudas y miedos, y dirás que difícil es ser madre. Pero conforme van pasando los años, ya aprenderás los pequeños "trucos" para salir adelante en ese gran rol, y nuevamente dirás que no es difícil ser madre. En ese afán de "facil" y "dificil" pasarán los años, al final de tus días, podrás sopesar todas tus actuaciones y entonces recién podrás contestar tu pregunta: ¿es difícil ser madre?
Sinceramente, una vieja mamá
Ayer te vi cuando subiste a la movilidad en que yo iba, hablabas con una amiga por teléfono y le exponías tus dudas sobre tu maternidad. Le hiciste una pregunta en el momento que me bajé, y quedó martillando en mi cerebro, por eso te la contesto en esta carta, con la esperanza de que algún día la leas.
Preguntabas: ¿Es dificil ser madre?
Esa pregunta nos la hacemos miles y miles de madres primerizas, en este siglo o en los anteriores. Pero la respuesta no puede venir de terceros, ya que muchas te dirán, no es difícil, otras dirán sí es difícil. La respuesta solo tú la llegas a tener, luego de tu primera experiencia.
No existe una escuela de padres que te enseñe sobre los sentimientos que se te agolpan día a día, o sobre las dudas y temores que se te presentan acerca de la salud tanto física como mental de tu bebé, ¿será sano? ¿estará completo? ¿sus ojos están bien? ¿oirá bien? Todo eso nunca lo sabrás por anticipado, ya que solo Dios sabe como será. Por eso, mi consejo es no atormentarte, debes seguir tu vida presente, alimentarte, ir a los controles médicos y vivir el día. Aunque tú no lo creas, el momento en que nace, es como si Dios te aumentara los sentidos e intuitivamente empiezas a actuar como madre.
Ten por seguro que cometerás algunos errores de vez en cuando ya que no eres perfecta, nadie lo fue ni lo es, todas aprendimos a actuar instintivamente.
Cuando ya todo está encaminado, es decir que ya conoces las rutinas de tu bebé, entonces sientes que es fácil ser mamá. Pero luego ya empiezan a crecer y cada año existe o aparece una nueva "variante", y nuevamente te asaltarán las dudas y miedos, y dirás que difícil es ser madre. Pero conforme van pasando los años, ya aprenderás los pequeños "trucos" para salir adelante en ese gran rol, y nuevamente dirás que no es difícil ser madre. En ese afán de "facil" y "dificil" pasarán los años, al final de tus días, podrás sopesar todas tus actuaciones y entonces recién podrás contestar tu pregunta: ¿es difícil ser madre?
Sinceramente, una vieja mamá
sábado, 5 de diciembre de 2009
A MI HIJO
Hijo mío:
Mañana será tu décimo quinto cumpleaños.
Muchos padres ven con temor que sus hijos lleguen a esa edad, porque vienen los cambios hormonales, las rebeldías ante toda clase de autoridad; empiezan a ser protagonistas de su propia historia y la de su país, se aferran a ideales (que todos los tuvimos en su momento) y pelean por ellos; algunos seguirán o imitarán los pasos de sus héroes o de sus líderes, equivocados o no, y siempre creerán tener la razón y el conocimiento total.
Es la edad en que primero viene la confusión, pero luego tomarán su camino, según los principios en que fueron educados. Una transformación física y sicológica que durará años y los irá moldeando para el futuro. Tendrán aciertos y desaciertos, pero muchos no estarán solos porque a su lado estarán sus progenitores o uno de ellos que los vaya guiando.
¡Qué hermosa y tremenda responsabilidad para un padre!
¡Cómo me hubiera gustado tener esa responsabilidad y compartir contigo tus triunfos y fracasos, tus risas y lágrimas…! Más no será posible ya que hace un año, un conductor ebrio, perdiendo el control de su movilidad, se subió a la acera donde estabas tú y sin darte tiempo a nada, te arrebató la vida, dejándome en la más triste desolación.
Hijo mío, se que estás en la eternidad, bajo el brazo amoroso de Dios y junto a tu madre, quien no pudo verte crecer desde tus cinco años, pero yo estoy solo acá, recordando y añorando.
Mañana iré al cementerio a pasar el día contigo, llevaré la torta que tanto te gustaba. Ojalá Dios permita que tu espíritu pueda compartir conmigo.
Adiós hijo de mi alma, estás siempre presente en mi corazón.
Tu padre
Mañana será tu décimo quinto cumpleaños.
Muchos padres ven con temor que sus hijos lleguen a esa edad, porque vienen los cambios hormonales, las rebeldías ante toda clase de autoridad; empiezan a ser protagonistas de su propia historia y la de su país, se aferran a ideales (que todos los tuvimos en su momento) y pelean por ellos; algunos seguirán o imitarán los pasos de sus héroes o de sus líderes, equivocados o no, y siempre creerán tener la razón y el conocimiento total.
Es la edad en que primero viene la confusión, pero luego tomarán su camino, según los principios en que fueron educados. Una transformación física y sicológica que durará años y los irá moldeando para el futuro. Tendrán aciertos y desaciertos, pero muchos no estarán solos porque a su lado estarán sus progenitores o uno de ellos que los vaya guiando.
¡Qué hermosa y tremenda responsabilidad para un padre!
¡Cómo me hubiera gustado tener esa responsabilidad y compartir contigo tus triunfos y fracasos, tus risas y lágrimas…! Más no será posible ya que hace un año, un conductor ebrio, perdiendo el control de su movilidad, se subió a la acera donde estabas tú y sin darte tiempo a nada, te arrebató la vida, dejándome en la más triste desolación.
Hijo mío, se que estás en la eternidad, bajo el brazo amoroso de Dios y junto a tu madre, quien no pudo verte crecer desde tus cinco años, pero yo estoy solo acá, recordando y añorando.
Mañana iré al cementerio a pasar el día contigo, llevaré la torta que tanto te gustaba. Ojalá Dios permita que tu espíritu pueda compartir conmigo.
Adiós hijo de mi alma, estás siempre presente en mi corazón.
Tu padre
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